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Cada 47 minutos ocurre un accidente de tránsito en Cuba y cada 12 horas muere un cubano en un accidente

Cada 47 minutos ocurre un accidente de tránsito en Cuba, una isla con uno de los números más bajos de vehículos de la región. Y cada 12 horas muere un cubano en uno de estos accidentes.

Los 11,187 accidentes que ocurrieron en Cuba en el 2017 dejaron 750 muertos y más de 8,000 lesionados, según informó el teniente coronel Roberto Rodríguez Fernández, jefe de la Dirección Nacional de Tránsito, citado por medios oficiales cubanos el sábado.

La semana pasada ha sido una de las más letales en años recientes, con un saldo de nueve muertos y cerca de un centenar de heridos en seis aparatosos accidentes.

El 14 de febrero, seis personas murieron cuando chocó un auto con un camión de carga en la Autopista Nacional de Cuba, en la provincia central de Villa Clara. Al día siguiente, 40 pasajeros de un autobús que se accidentó en carretera central, a la altura de Ciego de Ávila, sufrieron lesiones. Ese mismo día, otras 20 personas resultaron heridas cuando un camión que transportaba a periodistas, atletas y funcionarios que participaban en un evento ciclístico se volcó en una peligrosa carretera en la zona montañosa de La Gran Piedra, en Santiago de Cuba, en el oriente de la isla.

El viernes 16, una triple colisión de dos camiones y un tractor en una carretera de Villa Clara provocó una decena de heridos. Y el domingo, otras tres personas murieron y 21 resultaron heridas cuando el camión que los transportaba se volcó entre Santiago de Cuba y Palma Soriano.

El número de accidentes ha ido aumentando en los últimos años. Carreteras en mal estado, peor transporte público y viejos autos pasan la cuenta.

En el 2017 ocurrieron 292 accidentes más que en el 2016 —con 10,895— según reportó el periódico Escambray, aunque el número de muertos y lesionados disminuyó en 17 y 210, respectivamente.

En el último informe de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información disponible, del año 2016, los “desperfectos técnicos” caen al número 12 de la lista de causas, encabezada por “no respetar el derecho de vía” y “no atender el control del vehículo”. El estado de las vías no aparece en la lista, pese a que en julio del año pasado, un funcionario del Ministerio del Transporte dijo en una sesión del Parlamento que el 76 por ciento de las carreteras “posee un estado técnico de regular a malo y es inadecuado el completamiento de la señalización semafórica”.

En dos de los accidentes de la semana pasada, los choferes habrían perdido el control del vehículo, según los reportes de la prensa nacional, lo que sugiere la existencia de desperfectos técnicos.

Un lector cubano del sitio oficial Cubadebate reaccionó así ante las noticias de los accidentes: “No tapemos el sol con un dedo, hay negligencia, errores, indolencia incluso hasta inconsciencia por parte de los conductores, pero este no es el problema mayor ni el determinante. Las causas son el mal estado de las vías (todas) y los vehículos que son super, hiper, mega plus antiguos y de baja técnica ya por sus años de explotación y mala atención”.

La ONEI dejó de reportar en los últimos años datos sobre el parque automotor estatal en la isla. Según cifras del 2010, en la isla circulaban un poco más de 17,100 ómnibus, 3,057 taxis y 12,787 vehículos de carga. No hay cifras disponibles de los vehículos privados ni de los autos asignados a las empresas estatales.

Por décadas, los cubanos no pudieron importar autos —solo el gobierno y algunas personas autorizadas podían hacerlo— y aunque hoy es legal hacerlo, los precios son astronómicos, tanto como $239,250 por un Peugeot 4008.

En la isla, es común ver circulando viejos autos estadounidenses de la década de los 50, junto a destartalados autos y camiones de la época soviética. En los últimos años, el gobierno ha importado autobuses chinos e intentado modernizar la flota de transporte de las empresas con camiones y autos rusos, pero la crisis financiera ha limitado las inversiones.

A todo esto se suman los problemas con el transporte público. En los llamados accidentes “masivos”, casi siempre están involucrados camiones que transportan a personas, una modalidad muy común sobre todo en el centro y oriente del país, donde el transporte público es casi inexistente.

El problema es ya tan grande que el martes, el periódico Granma publicó en portada un artículo con el título “¿Un cementerio sobre el asfalto?”, en el que describe los peligros provocados por enormes huecos en la Autopista Nacional así como por “la proliferación de tractores y carretones con su habitual falta de iluminación, la carencia de vallas o barandas en lugares que lo requieren, la total ausencia de cercas, la abundancia de caminos rurales que se cruzan con la vía principal y la existencia de verdaderos potreros en las cunetas y la faja más cercana a la carretera, donde a diario pastan decenas de vacunos sueltos lo mismo de día que de noche, algunos de los cuales, incluso, hasta descansan sobre el asfalto”.

La Comisión de Seguridad Vial, con subcomisiones provinciales, ha implementado una estrategia para disminuir los accidentes pero los resultados han sido pobres.

“El notable incremento de los accidentes de tránsito en la provincia de Sancti Spíritus en los dos últimos años demuestra la insuficiente o poca efectividad de las acciones desarrolladas en el territorio para evitar esos hechos”, según valoraciones realizadas por la Comisión de Seguridad Vial de esa provincia citadas por el periódico local Escambray.

La comisión recomendó al Ministerio de la Agricultura que no entregara más vacas “a propietarios que carezcan de tierra, teniendo en cuenta que fue alta la cifra de accidentes por animales sueltos en la vía pública”.

Por Gislania Bofill

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